Créditos rápidos

Préstamos inmediatos y convencionales: ¿que diferencia?

El auge del internet ha cambiado la vida de muchas personas en el mundo. La automatización de los procesos empresariales, en la vida cotidiana ha generado cambios y transformaciones  estructurales en todos los aspectos de la vida.

  El sector crediticio y financiero no ha sido la excepción a estos cambios, ahora en internet se puede conseguir financiamiento rápido y seguro. Y es que los bancos tradicionales exigen muchos requisitos y documentos que hace cuesta arriba a muchos poder tener éxito en estas diligencias.

  La crisis en España se intensificó a partir de 2008 y aunque ha habido mejoras en algunos sectores aún hay mucho paro en la población lo que dificulta aún más conseguir préstamos. Los jóvenes buscan emprender proyectos y emprendimientos pero tiene la barrera de conseguir el dinero para poner en práctica dichos proyectos

 Ante tal realidad, resulta oportuno diferenciar las opciones que tiene los ciudadanos para obtener financiamientos. Es decir, mostrar las características de los préstamos inmediatos y los préstamos convencionales.

¿Qué diferencia entre ellos?

  En primer lugar se debe destacar que una de las diferencias más significativas es el canal, es decir, el internet representa una herramienta fundamental en la nueva era de los negocios. Por ejemplo, a través de internet se consiguen préstamos rápidos, que son inmediatos. Las empresas de préstamos rápidos se han desarrollado a una velocidad increíble.

  Por su parte, los préstamos convencionales tienden a ser más lentos, más burocráticos. Los bancos tradicionales solicitan fianzas, movimientos de cuentas, nóminas, entre otros. La mayoría de los que necesitan préstamos están sin trabajo fino por lo que los bancos no ven una garantía cetrera de que el dinero será pagado. Por eso, se hace cuesta arriba que los banco otorguen préstamos a persona que no tengan amplias referencias y reputación financiera.

  En los préstamos rápidos toda la gestión se hace a través de internet por los distintos canales que ofrece la empresa. Desde la solicitud, el envío de información básica, extracto bancario y número de teléfono hasta la liquidación en tu cuenta bancaria se hace a través de internet. No tienes que asistir a ninguna oficina.

  Por su parte en los préstamos convencionales la presencia es fundamental, y también contar con las garantías para el crédito. Poseer activos que sirvan de fianza, incluso llevar a algún fiador para que forme los documentos. El proceso puede ser muy traumático por la cantidad de papeles que se deben firmar y el tiempo que lleva. Por lo general el proceso es lento, pues los documentos son revisados en un jurado donde aprueban o no la solicitud.

   En los préstamos rápidos la aprobación es inmediata, bastan unos 20 minutos para que se reciba el correo de aprobación y la posterior transferencia a la cuenta. En los préstamos convencionales el proceso es mucho más lento, días y hasta semanas hasta que la solicitud sea revisada de forma exhaustiva y se de el eredito final. Pero, eso no es el final, después de ser aprobada la solicitud hay que ir al banco a firmar otras formas y documentos.

   Sin embargo, en los préstamos inmediatos las condiciones de pago y del proceso en su totalidad  es más desfavorable que en los convencionales. Por ejemplo, los plazos para pagar el crédito son más cortos y los intereses muy por encima del promedio nacional.

  En los bancos tradicionales las tasas de interés son las oficiales las que aprueba el Banco Central. Los plazos son negociables y son más cómodos que los créditos rápidos.

  Otra diferencia son las cantidades, por lo general los créditos rápidos son cantidades de dinero pequeñas, no pasan de 2000 euros o hasta un máximo de 5000. Se puede amortizar, hay flexibilidad en esos aspectos. En la banca tradicional los plazos son más largos, son más inflexibles con la amortización y las cantidades suelen ser más grandes.