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Los préstamos rápidos se abren paso como alternativa de la banca

Los préstamos rápidos

Si hacemos un viaje en el tiempo a antes del 2008, descubriremos que los créditos que concedían los bancos eran muy habituales; de hecho, según los expertos, uno de los factores que nos metieron en la crisis económica fue precisamente esa facilidad de liquidez. Ahora, casi 10 años después, parece que la cosa ha mejorado: las cifras del paro empiezan a recuperarse tímidamente y la liquidez empieza a fluir… o, por lo menos, en teoría.

Aunque los bancos conceden más créditos ahora que en estos últimos años, lo hacen con mucha dudas, imponiendo una gran serie de requisitos, así como unas condiciones que no resultan nada interesantes para el usuario.

Si tenemos que comprar un coche, o una casa, los bancos se sentirán mucho más interesados en nosotros (siempre y cuando tengamos una buena nómina, además de contratar todos los productos que nos pongan por delante). El problema viene cuando tenemos una urgencia económica puntual: como puede ser tener que pagar la luz o el agua, la letra de la hipoteca o del coche, una multa, o cualquier otro supuesto.

Muchas de esas deudas son urgentes; es decir, que si no las pagamos cuanto antes, no solamente nos pueden cortar el suministro (en el caso de que sean facturas), si no que podrían llegar a embargarnos la casa y por supuesto, hincharnos a intereses y recargos).

Debido a que los bancos están dando la espalda a los clientes cuando más lo necesitan, son muchos los que se decantan por lo que les ofrece las empresas de créditos rápidos.

Este tipo de entidad comprende lo grave que es la situación del usuario, por lo que no nos hará perder el tiempo: tienen una serie de condiciones mucho menos estrictas que las que nos imponen los bancos. Esto no quiere decir que siempre nos vayan a conceder el crédito ni mucho menos, pero en tan solo unos minutos recibiremos una respuesta (aunque sea negativa), para buscar de forma rápida una nueva opción.

Si todo va bien, podemos tener el dinero desde en unos minutos (si tenemos cuenta en la misma sucursal que la entidad), o un máximo de 48 horas desde la aprobación de la solicitud.

Habrá que cumplir con el plazo de devolución establecido, así como satisfacer los intereses para evitar problemas.

Estas son las principales razones de la incipiente preferencia por las empresas de créditos rápidos en lugar de por los bancos.